Permiso para frenar: el foco en el proceso antes que en el resultado

Permiso para frenar: el foco en el proceso antes que en el resultado

En el sistema en que vivimos, en general, sólo está permitido parar profesionalmente frente a la llegada de un hijo, una mudanza, una enfermedad, una muerte cercana. O sea, el permiso para frenar, salvo en las vacaciones, suele estar vinculado a momentos donde uno está muy tomado por alguna situación. (…) Frenar para darse un tiempo no es paralizarse; al contrario: es darse espacio. Es cierto que usualmente hay que contar con posibilidades económicas para hacerlo (o trabajar en una organización que otorgue licencia con goce de sueldo para este tipo de períodos), pero no siempre que esas posibilidades existen o se pueden generar, las personas eligen poner el freno.

Mercedes Korin

Diario La Nación, 15 de noviembre de 2014

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Imagen La Nación, Permiso para frenar